Son rangos, no precios cerrados: el mismo paquete no cuesta igual para una taquería que para una clínica con doce servicios. El precio exacto sale después de la primera plática, y una vez dado, es el que queda.
Esencial
Para el negocio que hoy solo existe en Facebook y necesita algo suyo, ya.
$10,000 – $15,000
1 a 2 semanas
Una página con todo lo importante: qué vendes, dónde estás y cómo te contactan
Botón de WhatsApp con el mensaje ya escrito
Se ve bien en celular, que es donde te van a ver
Tu ficha de Google Business creada y ordenada
Dominio y hospedaje configurados el primer año
Certificado de seguridad (el candado del navegador)
Formulario de contacto que te llega al correo
Tienda en línea o cobros con tarjeta
Versión en inglés
Sesión de fotos
El dominio se paga aparte, cuesta entre $200 y $500 al año y queda a tu nombre.
Primero lo pruebas funcionando. Si no te gusta, no ha salido a internet todavía.
2
Rondas de cambios
Incluidas. De ahí en adelante se cobran aparte, y siempre sabes cuánto antes de que se hagan.
Formas de pago: Transferencia SPEI · Efectivo · Tarjeta (con recargo del 4% por comisión). Por ahora no hay factura. Si tu negocio la necesita, dilo desde la primera plática y se resuelve antes de empezar.
Para ahorrarte tiempo
Lo que no se hace aquí
Mejor saberlo ahora que después de agendar una llamada para averiguarlo.
Tiendas en línea grandes, con inventario y cobros con tarjeta. Para eso Shopify te sale mejor, y aquí te lo van a decir sin cobrarte la consulta.
Aplicaciones de celular nativas. Lo que sí: que el sitio se instale como app, que para un negocio local alcanza y sobra.
Manejo de redes sociales ni campañas pagadas. Hay a quién recomendarte.
Rescatar sitios de WordPress heredados. Casi siempre sale más caro arreglarlos que hacerlos de nuevo, y conviene saberlo antes de pagar por el intento.
Qué sigue
De la primera plática a tu sitio en Google
1
La primera plática
Media hora, por WhatsApp, café o videollamada. Qué vendes, quién te compra, cuánto de eso viene del otro lado, qué te preguntan siempre y qué te gustaría dejar de contestar veinte veces al día.
2
La propuesta, con precio cerrado
En dos o tres días llega por escrito: qué páginas lleva, qué hace cada una, si va en uno o en dos idiomas, cuánto cuesta y cuándo está. El precio de esa propuesta es el que queda; no hay sorpresas al final.
3
El material
Fotos, logo, precios, horarios, textos. Aquí es donde se atoran casi todos los proyectos, así que en vez de pedir «lo que tengas» llega una lista concreta. Si no hay fotos decentes, hay una guía para tomarlas con el celular.
4
Lo ves funcionando antes de pagar el resto
No llega una imagen de cómo va a quedar: llega un enlace al sitio funcionando. Lo pruebas en tu celular, se lo enseñas a tu gente, y de ahí sale la lista de cambios. Dos rondas van incluidas.
5
Sale al aire, y aprendes a moverlo
Se conecta el dominio, se da de alta en Google, y hay una sesión de una hora para que puedas cambiar precios y horarios sin depender de nadie. El sitio queda a tu nombre: dominio, cuentas y accesos.
Preguntas
Todo lo que se pregunta antes de contratar
¿Por qué cuesta más que el primo que me lo hace en 3 mil pesos?
Porque no es lo mismo. Por 3 mil pesos te ponen una plantilla con el nombre de tu negocio encima. Lo que se entrega aquí se hace para tu negocio: sale en Google cuando alguien busca lo que vendes, carga rápido en el celular con datos, y hace el trabajo que hoy haces tú a mano —cotizar, agendar, contestar lo mismo veinte veces—. Si lo único que necesitas es una página que exista, dilo con confianza y aquí mismo te dicen dónde te la hacen barata.
¿En cuánto tiempo está?
El Esencial en una o dos semanas. El de Negocio entre tres y cinco. El Bilingüe entre cinco y ocho. El reloj empieza cuando llega el material, no cuando se paga el anticipo: la mayoría de las demoras vienen de fotos y textos que no llegan.
¿Vale la pena el sitio en inglés para mi negocio?
Depende de dónde viene tu cliente. Si atiendes gente que cruza —dentista, farmacia, taller, veterinaria, eventos— es lo que más te va a rendir de todo el sitio. Si vives del cliente del barrio, no: ahí el inglés no te trae un peso y conviene el paquete de un idioma. Es la primera pregunta que se hace en la plática, y la respuesta honesta a veces es que no.
¿El sitio queda a mi nombre?
Sí, y es importante. El dominio se compra a tu nombre y con tu correo. Las cuentas de hospedaje y de Google son tuyas. Si mañana te quieres ir con otro, te llevas todo sin pedir permiso. Cuidado con quien te ofrezca un sitio donde el dominio quede a nombre de él: eso no es un servicio, es una correa.
No tengo fotos buenas. ¿Es problema?
No, pero hay que resolverlo. Las fotos son la mitad de la impresión que se lleva quien entra. Llega una guía para tomarlas con tu celular —que hoy da de sobra— o la recomendación de un fotógrafo de aquí. Lo que no se hace es llenarte el sitio de fotos de banco de imágenes: se nota, y le quita lo tuyo.
¿Y si no me gusta cómo quedó?
Van dos rondas de cambios incluidas, y lo ves funcionando antes de pagar el resto. Si después de la primera ronda queda claro que no van para el mismo lado, se devuelve el anticipo menos lo trabajado y quedan bien. Es mejor eso que entregarte algo que no vas a usar.
¿Tengo que pagar algo cada mes?
El dominio sí, entre $200 y $500 al año. El hospedaje, en sitios de este tamaño, normalmente sale gratis. El mantenimiento es opcional de verdad: si prefieres hacer tú los cambios chicos, en la sesión de entrega aprendes a hacerlos y no pagas nada.
¿Dan factura?
Por ahora no hay factura. Si tu negocio la necesita, dilo desde la primera plática y se resuelve antes de empezar.
¿Trabajan fuera de Tijuana?
Tijuana, Rosarito, Tecate, Ensenada. En Tijuana y alrededores la primera plática puede ser en persona. Fuera de ahí, por videollamada y WhatsApp.
¿Ya sabes cuál te sirve?
Y si no, con más razón: la mitad del trabajo es averiguar qué necesita tu negocio de verdad, que muchas veces es menos de lo que parecía al principio.