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Soto Frontera

Español e inglés

Tu negocio existe en Tijuana. ¿Existe también en inglés?

Todos los días cruzan miles de personas por las garitas de Tijuana. Muchas vienen a comprar algo que de su lado cuesta el doble: dentista, medicinas, lentes, mecánico, veterinario, una fiesta. Y todas, sin excepción, lo buscan primero en Google. En inglés.

No es que te vean y se vayan. Es que nunca te ven.

Cuando alguien busca «dentist in Tijuana», Google le enseña páginas en inglés. Un sitio escrito solo en español no aparece más abajo en esa lista: no aparece. La competencia por ese cliente no la estás perdiendo, ni siquiera estás compitiendo.

El botón de traducir no cuenta

Traducir la página con el navegador no la mete a los resultados de búsqueda en inglés, porque Google indexa lo que está escrito, no lo que el navegador traduce después. Y aunque sirviera, una traducción automática se siente automática: quien la lee entiende que no lo estaban esperando.

Escrito, no traducido

El que cruza no busca lo mismo ni le preocupa lo mismo que el cliente de aquí. Pregunta cuánto tarda, si hay quien le hable en inglés, si acepta dólares, dónde se estaciona y cuánto se hace desde la garita. Un sitio bilingüe de verdad contesta eso, no traduce palabra por palabra lo que ya decía en español.

A quién le rinde

Si tu negocio está en esta lista, te falta la mitad de tus clientes

  • Dentistas, médicos y clínicas
  • Farmacias y ópticas
  • Talleres mecánicos y hojalatería
  • Veterinarias
  • Inmobiliarias y rentas
  • Jardines de eventos y banquetes
  • Restaurantes y bares de zona turística
  • Cualquier negocio a menos de veinte minutos de una garita

Y cuándo no vale la pena

Si tu negocio vive del cliente del barrio —una tortillería, una estética de colonia, una papelería— el inglés no te va a traer un peso más, y gastarte el doble en eso sería tirar dinero. En ese caso conviene el paquete de un solo idioma, y así se dice en la primera plática.

Qué lleva por dentro

Bilingüe de verdad, no traducido

  • Cada idioma con su propia dirección (/es y /en), para que Google pueda indexar las dos
  • Etiquetas hreflang, que es lo que le dice al buscador a quién enseñarle cuál
  • Textos escritos para cada público, no pasados por un traductor
  • Precios en pesos y en dólares
  • Formularios y avisos por correo en los dos idiomas
  • Una sola administración: se cambia un precio y cambia en los dos lados

Haz la prueba antes de decidir

Busca en Google lo que vendes, en inglés, como lo buscaría alguien desde San Diego. Si no apareces, ahí está la respuesta. Manda lo que encontraste y te llega un diagnóstico de qué haría falta.